EEEE-QUIIII-LIIII-BRIIOOOOO
viernes, 7 de mayo de 2010
, Posted by El Tridente at 9:20
¿Sienten ustedes la necesidad de buscar el equilibrio de alguna forma? Ahora, según parece ya no hay porque tener miedo a la pérdida de equilibrio o a la inflexibilidad de algunas zonas de nuestro cuerpo antes anquilosadas para nosotros. Desde hace unas semanas un nuevo elemento “pseudo-milagroso” ha irrumpido en las farmacias de nuestro país. Les hablo de la polémica pulsera holográfica Power Balance.
No se si estoy en lo cierto o no, pero cada década aparece un elemento regenerador que atado a nuestra muñeca nos cambia la vida. En los 80 fue la pulsera “Ionma” o algo parecido. Un diseño que evocaba al tirador de la puerta de un templo budista y cuyo color semi-dorado, nos daba un aire de nuevos ricos, se agarraba a nuestra muñeca para darnos la energía necesaria para tener un día completo. Además, nos prevenía de tener enfermedades.
A finales de los 90 y casi entrados en el año 2000, la cosa cambió, lo que más se estilaba en estos adornos “muñequiles” era el diseño y no ya las propiedades curativas del elemento en sí. Les hablo de las pulseras de la fraternidad, cuyo color indicaba cual era el sector con el que simpatizabas. El rosa era el amor, el amarillo la lucha contra el cáncer y hasta el verde tuvo hueco en nuestra muñeca, pero sólo para apoyar la construcción de la Gran Marina en la capital Gran Canaria y no fueron muchos quienes se la pusieron...
Ahora ya no se habla del remedio sino de la enfermedad. Porque si como único remedio lo que se explica en este nuevo complemento para nuestras muñecas es que se trata de una pulsera holográfica, yo me quedo exactamente igual. Ante mi duda, cojo el mini diccionario que tengo en mi maleta de trabajo, que llevo por si me tropiezo con algún abogado y no entiendo lo que me dice, y busco la palabra Holografía. Curiosamente la palabra no está y la sustituyo por Hológrafo y por extraño que parezca, el significado de la misma me deriva a otra palabra similar pero sin “h”, Ológrafo.
Tras remover las páginas del diccionario encuentro lo que busco y me sorprendo al leer que “Ológrafo” significa lo siguiente: Dícese del testamento de puño y letra de un testador. Por lo que, o estas pulseras nos están obligando a hacer nuestro testamento o son nuestro testamento en sí.
No obstante y ya entrando en sus beneficios, dicen de las mismas que aunque se te cuelguen de un brazo, si la llevas puesta no te tumba nadie. De ahí que sean del “equilibrio”. Lo peor de todo es que ya algunos han empezado a hacer un uso incorrecto de la misma.
El primo de mi tía, se compró 6 pulseras. Por lo visto le gusta mucho empinar el codo y está harto de que la policía lo pare y le multe. Como después de cada borrachera se iba para la izquierda, se las puso todas en la muñeca derecha para compensar. La última vez, según me contó mi concuña, al ser parado por la policía le hicieron que caminara por una delgada línea recta. Cierto es que no se cayó y caminó por ella sin problema, pero como su lengua parecía una fregona empapada y no se le entendía nada lo metieron de igual forma en el calabozo.
Peor fue la locura de mi primo que como le gustaba en la universidad una chica y esta sólo se fijaba en los tíos peleones y duros, se encasquetó 20 pulseras, 10 en cada muñeca para así no caer si le daban un golpe y se enfrentó al tío más duro de la Uni. Y es verdad que no se cayó, pero tampoco pudo levantar los brazos con tanta pulsera. Por lo visto aún sigue de pie y recibiendo moquetazos del capitán de lucha canaria de su facultad.
Con esto queridos amigos y amigas sólo quiero decirles que: “Lo que realmente funciona es lo que tenemos en nuestra cabeza y sea pulsera, collar o diadema, si no hacemos las cosas como son, no habrá remedio alguno para nuestra problema.”
Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera.

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